Señor Pablo Mira, Subsecretario de Derechos Humanos 

Ministerio de Justicia y Derechos Humanos 

Por intermedio de Señora Constanza Garrido 

Jefa del Programa de Derechos Humanos 

Presente 

De mi consideración: 

Por medio de la presente, comunico la decisión de presentar mi renuncia voluntaria al cargo de investigador que actualmente desempeño en el Programa de Derechos Humanos de la  Subsecretaría de Derechos Humanos, órgano ejecutor del Plan Nacional de Búsqueda de Verdad  y Justicia, la que se hará efectiva a contar del 1 de agosto de 2026. Con el propósito de  contribuir a un adecuado proceso de cierre y resguardar la continuidad del trabajo institucional,  la presente renuncia se comunica con anticipación. Asimismo, en este acto hago entrega a la  jefa del Programa de Derechos Humanos de una minuta de traspaso que da cuenta de las  funciones que actualmente desarrollo, de las actividades programadas y de las principales  acciones de coordinación previstas para asegurar una adecuada transferencia de las  responsabilidades asociadas a dichas labores. 

Esta decisión responde a una reflexión profesional desarrollada durante un tiempo prolongado, vinculada a la evolución institucional del Programa y de la Subsecretaría, así como a profundas  diferencias con las recientes reestructuraciones institucionales, redefiniciones estratégicas y  reducciones presupuestarias. La experiencia acumulada me ha llevado a constatar un progresivo  debilitamiento de las capacidades técnicas y de los equipos especializados, así como de los flujos  de trabajo y de los mecanismos de gestión, procesos que han terminado por dificultar el  desarrollo de un trabajo sustentado en la rigurosidad técnica, la especialización y la memoria  institucional. Se trata de transformaciones que, lejos de fortalecer la acción del Estado,  comprometen la continuidad, calidad y proyección de un trabajo cuya complejidad exige  precisamente lo contrario.  

Del mismo modo, considero que la continuidad de una política pública no puede medirse  únicamente por la permanencia formal de sus programas o por declaraciones que afirmen su  vigencia. La verdadera continuidad se expresa en la decisión de fortalecer las capacidades que la  hacen posible, resguardar el conocimiento acumulado, consolidar equipos especializados y  dotarla de los recursos necesarios para cumplir eficazmente su mandato. De lo contrario, existe  el riesgo de mantener intacta la estructura formal de una política mientras, en la práctica, se  debilitan progresivamente las condiciones que permiten su desarrollo. 

Es precisamente desde esa comprensión de la continuidad institucional que reafirmo la  convicción de que la búsqueda de personas desaparecidas, la investigación de la violencia  política ejercida por agentes del Estado, el esclarecimiento de las adopciones irregulares y de  otras graves violaciones a los derechos humanos constituyen deberes permanentes e  irrenunciables del Estado de Chile, derivados de sus obligaciones legales e internacionales. Su  cumplimiento no debiera quedar condicionado por prioridades coyunturales, restricciones  presupuestarias ni por decisiones administrativas que releguen el conocimiento técnico  especializado a un plano secundario. En particular, una política pública de la envergadura del  Plan Nacional de Búsqueda exige fortalecer sostenidamente sus capacidades técnicas,  resguardar la experiencia institucional acumulada y garantizar una conducción capaz de  responder con la seriedad, autonomía y responsabilidad histórica que estas tareas demandan.

En este contexto, he llegado a la convicción de que mi mayor aporte a estos desafíos puede desarrollarse desde otros espacios institucionales y académicos, contribuyendo mediante la investigación, la docencia, la formación de nuevas generaciones de profesionales y la  producción de conocimiento al fortalecimiento de las políticas públicas de verdad, memoria, justicia y derechos humanos. 

Agradezco la oportunidad de haber integrado el Programa de Derechos Humanos y de haber contribuido, junto a un equipo de profesionales de extraordinario compromiso, al desarrollo del  Plan Nacional de Búsqueda de Verdad y Justicia. Contribuir al desarrollo de herramientas  metodológicas, al análisis sistemático de acervos documentales inéditos y a la producción de  datos e investigaciones orientadas al esclarecimiento del destino y paradero de las víctimas de  desaparición forzada ha constituido uno de los mayores honores de mi trayectoria profesional. 

Me retiro con la tranquilidad de haber ejercido mis funciones con absoluto compromiso con el servicio público, con las víctimas y con sus familias. Me siento profundamente orgulloso del  trabajo realizado y de haber desempeñado cada una de mis responsabilidades con la mayor  rigurosidad técnica, responsabilidad profesional y apego a los principios que sustentan las  políticas de verdad, memoria, justicia y derechos humanos. Esa convicción permanecerá  inalterable hasta el último día de mis funciones. 

Finalmente, deseo expresar mis mejores deseos a las y los profesionales que continuarán desarrollando esta labor, así como al futuro del Plan Nacional de Búsqueda. Espero  sinceramente que esta política pública logre consolidarse como una verdadera política de  Estado, dotada de la estabilidad institucional, los recursos y las capacidades técnicas  indispensables para cumplir eficazmente su mandato. Las familias de las víctimas, y la sociedad  chilena en su conjunto, merecen un Estado que asuma plenamente la responsabilidad histórica  de esclarecer el destino y paradero de las personas desaparecidas, investigar las más graves  violaciones a los derechos humanos y perseverar, sin retrocesos ni vacilaciones, hasta alcanzar  toda la verdad y toda la justicia. 

Sin otro particular, saluda atentamente, 

Esteban Miranda Chávez 

Doctor en Historia

Santiago, 22 de julio de 2026 

 

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